Beato Bernardo de Hoyos
Primer y principal apostol de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús en España

Bernardo Francisco de Hoyos (1711-1735) nació en Torrelobatón (Valladolid) y fue declarado Venerable por Juan Pablo II el 12 de Enero de 1996. Está considerado como el principal apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España y, a pesar de sus pocos años de vida, puede considerarse un místico extraordinario. No escribió grandes obras, pues Bernardo de Hoyos falleció a los 24 años, pocos meses después de su ordenación sacerdotal. Solamente instrucciones y documentos espirituales, algunos sermones, apuntes, y varios centenares de cartas, posiblemente más de doscientas a su director espiritual Juan de Loyola.

Al fallecer Bernardo de Hoyos en 1735, Juan de Loyola escribió un manuscrito titulado ‘Vida del V. y angelical joven P. Bernardo Francisco de Hoyos de la Compañía de Jesús’ en el que relata la vida de Bernardo. Comienza por su nacimiento y primeros años en Torrelobatón (Valladolid), luego la vida de estudiante en Villagarcía de Campos y en Medina del Campo, la de estudiante de Teología en Valladolid, su ordenación sacerdotal, y su fallecimiento pocos meses después.

En mayo de 1733, cuando Bernardo tenía solamente 21 años y era estudiante de teología en Valladolid, tuvo conocimiento del culto al Sagrado Corazón de Jesús. Esto escribió Bernardo: «Yo que no había oído jamás tal cosa, empecé a leer el origen del culto del Corazón de nuestro amor Jesús, y sentí en mi espíritu un extraordinario movimiento fuerte, suave y nada arrebatado ni impetuoso, con el cual me fui luego al punto delante del Señor sacramentado a ofrecerme a su Corazón para cooperar cuanto pudiese a lo menos con oraciones a la extensión de su culto».

Bernardo de Hoyos pedía que la devoción al Corazón de Jesús fuese conocida en España, como lo era en Francia y en otros países, y que hubiese la fiesta del Sagrado Corazón. Escribió Bernardo: «Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mi solo, sino para que por mi las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos, y pidiendo esta fiesta en especialidad para España, en que ni aún memoria parece hay de ella, me dijo Jesús: ‘Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes’».

El joven Bernardo quería extender el culto al Sagrado Corazón en España, en la América española y en todo el mundo. Ayudó a que se trajeron estampas de Roma, que luego se imprimieron también aquí. Pidió a su director espiritual Juan de Loyola que escribiese un libro que se tituló ‘Tesoro escondido en el Sacratísimo Corazón de Jesús’, ocupándose Bernardo de recaudar los fondos necesarios para su impresión (la primera edición del libro se hizo en Valladolid, en 1734, en la imprenta de Alonso del Riego, impresor de la Real Universidad). Se enviaron ejemplares a la casa real, a obispos y arzobispos, y a muchas partes de España y América. Numerosos obispos y arzobispos concedieron indulgencias a los que lo leyesen. Fue tal la difusión del libro ‘Tesoro escondido‘, que en pocos años se hicieron ocho ediciones en diferentes ciudades.

En relación a la primera edición del ‘Tesoro escondido’, en la que tanto colaboró Bernardo, su director espiritual Juan de Loyola relata lo siguiente: «Cuando Bernardo de Hoyos se acercó a comulgar llevando bajo la sotana el primer ejemplar del libro, (…) preguntó amorosísimo el Señor al hermano Bernardo qué pedía a su Corazón en recompensa (….); respondió Bernardo que no pedía más que la extensión de su celestial culto y sus progresos en España y en toda la Iglesia. Pero sintiendo que deseaba el Señor le pidiese todavía alguna gracia especial para su librito del ‘Tesoro’, le suplicó humildemente se sirviese confirmar las gracias e indulgencias que los señores obispos habían concedido a los que lo leyesen. Oyó el benignísimo Señor la humilde súplica de su siervo, y accediendo a ella, le respondió con un rostro de amor y majestad que su Corazón las confirmaba: mas, que los que leyesen este librito con buena intención, serían aprobados de su Corazón; el cual a todos concedía, entre otros, un don especial: a los pecadores, inspiraciones por medio de su lectura para salir de su mal estado; a los justos, mayores gracias y deseos de caminar a la perfección; a los perfectos, un amor purísimo y ardentísimo a su Corazón, en el cual sentirían sus deliciosísimas dulzuras».

En 1735, Bernardo de Hoyos enfermó de tifus y tras una corta enfermedad, falleció en Valladolid el 29 de noviembre de 1735. El 18 de Abril de 2010 el Padre Hoyos fue beatificado en Valladolid.